



Estás leyendo esto porque quieres saber más del abuelo Pepe ¿verdad? El abuelo tocaba el violín y su hijo, mi padre, contaba historias con una voz melodiosa y dulce que sabía tan rico como el desayuno que compartíamos en ese momento. El ritual se producía un domingo cualquiera en el que recuerdo sentarme junto a él, escuchando atentamente cada palabra, atesorando esos instantes de intimidad en los que sentía una conexión auténtica y una nutrición de cuerpo y alma.
Ahora soy yo la que tiene una historia para compartir con el mundo. Y lo quiero hacer honrando la memoria de papá, en torno a una mesa con deliciosos alimentos y buena gente.
Te invito a que te unas a esta celebración inolvidable y recojo algunos de los comentarios de los comensales que ya la han vivido.
- «Gracias por darme la oportunidad de conocer personas asombrosas. Fue un placer» (Toni),
- «Gracias por la experiencia de ayer, Inés. Fue un placer…» (Mónica)
- «Pude sociabilizar y pasármelo bien con personas que no conocía en un espacio agradable y disfrutando el espectáculo» (Joan)
- «Me gusta mucho la historia y la cuentas de una forma muy divertida» (Ana)
- «Emocionante historia y riquísimo todo en la casa abierta al mundo» (David)
- «Thank you for a warm welcome to the city and a nice dinner with good company plus great practice of Spanish for me!» (Sarah)
